Abro los ojos y la mañana ya entraba por toda tu habitación y ahí estabas tú; no podía escuchar nada más que el sonido de tu respiración, me quedó contemplando un rato tus manos, tus brazos sujetándome, tomo un respiro y volteó hacía ti; seguías durmiendo, profundamente. Besé tus ojos, tu nariz y antes de llegar a tus labios abriste tus ojos verdes te quedas mirándome por un momento y yo no podía decir nada, no podía respirar ni siquiera moverme, te vuelves hacía mi y sonríes.
Me preguntó en qué momento de la noche nos quedamos dormidos y el cansancio acabó con nosotros, quisiera también recordar que nos dijimos ésa noche.
En ése momento todo es perfecto, lo único que puedo hacer es tocar tu cara y detenerme para verte, para no olvidarme de lo bien que te ves por las mañanas; nos besamos y volvemos a quedarnos dormidos, se nos hizo de noche en la cama.





